¿CÓMO SE RELACIONAN EL MINDFULNESS Y LA AUTOCOMPASIÓN?

Updated: 7 days ago

Seamos realistas. El problema no es sentir, ya que todos los seres humanos sentimos; pasamos por malos momentos, situaciones difíciles, etc., el problema es vivir la vida sin hacerle caso a nuestros sentires.


Pareja practicando mindfulness y autocompasión
Pareja meditando mindfulness y autocompasión

En nuestro artículo de hoy, te explicamos cómo se relacionan el mindfulness y la autocompasión, y cómo se retroalimentan la una a la otra.


MINDFULNESS Y AUTOCOMPASIÓN: ¿CÓMO SE RELACIONAN ENTRE SÍ?


“La mayoría siente compasión cuando un amigo está en apuros. ¿Cómo sería recibir el mismo apoyo cada vez que lo necesitemos? Todo lo que se requiere es un cambio en tu atención, reconociendo que tú también eres digno de compasión”. — Christopher K. Germer


Tal y como dice Christopher Germer, una de las herramientas más potentes para la resiliencia emocional es el mindfulness y la autocompasión. Se ha demostrado que su práctica mejora el bienestar emocional, aumenta la felicidad, reduce la ansiedad y ayuda a mantener hábitos de vida saludables.


Pero ¿qué tiene que ver el mindfulness con la autocompasión?



¿POR QUÉ EL MINDFULNESS Y LA AUTOCOMPASIÓN VAN UNIDOS?


Básicamente, porque dependen el uno del otro. Dicho de otro modo, mindfulness es el camino para que la autocompasión se dé paso. Para lograr la sanación de nuestras emociones, es importante ser capaces de observarnos y de reconocer nuestros pensamientos y sentimientos más difíciles. Esto lo conseguimos con la atención plena, el mindfulness.


Mindfulness como hemos dicho en otro artículo es: “Saber lo que estoy experimentando mientras lo estoy experimentando” (Guy Armstrong). Esto conlleva una pregunta que nos obliga a centrar la atención: - ¿Qué estoy sintiendo? Dicha pregunta da pie a la autocompasión; esa acción que llevamos a cabo, para mitigar ese malestar que estamos sintiendo. De alguna forma, la pregunta que nos haríamos es la siguiente: - ¿Qué necesito?


Seamos realistas. El problema no es sentir, ya que todos los seres humanos sentimos; pasamos por malos momentos, situaciones difíciles, etc., el problema es vivir la vida sin hacerle caso a nuestros sentires. Vivir de modo tan automático que no seamos conscientes de lo que nos pasa. Porque, ¿Cómo vamos a tratar de “arreglarnos” si no paramos ni un segundo para saber qué nos pasa o cómo estamos. Es necesario establecer una nueva relación con nosotros mismos. Un proceso de autoconocimiento que nos ayude a lidiar en el día a día con lo que nos ocurre. Ese paso, es la autocompasión, una necesidad y no un lujo, para poder responder a ese flujo de pensamientos y emociones con amabilidad, solidaridad y comprensión hacia ti.


Por lo tanto, la autocompasión y el mindfulness se necesitan mutuamente. Observar tus emociones e identificar tu dolor, pero no hacer nada después por solucionarlo, no tendría sentido. Igual que tampoco lo tendría intentar ser compresivo contigo mismo sin saber qué estás sintiendo en el momento presente.


Así que, ser consciente y compasivo, a la vez, es la clave.